Quizá la provincia castellanoleonesa se suele asociar a la niebla,  al castellano más perfecto de España o al famoso río Pisuerga que atraviesa la ciudad. Pero Valladolid es mucho más. Su territorio ha conseguido guardar a través de los siglos miles de historias que contar a sus visitantes en forma de cultura, monumentos y naturaleza.

Su nombramiento como sede de la corte castellana y, por tanto, capital del Imperio español durante los reinados de Carlos I y Felipe II dotó a Valladolid de un toque señorial y distinguido, que hoy en día conserva en su capital y que contrasta con el ambiente tradicional del resto de la provincia. Precisamente sus municipios disponen de una serie de tesoros dignos de visitar para conocer de primera mano los vestigios de una historia que nos resulta muy lejana, pero que, indudablemente, forma parte de nuestro pasado. Por eso, si decides realizar una ruta por la meseta española, no pierdas de vista la siguiente lista:

Valladolid, la provincia con más castillos de España

La tipología de fortalezas de la localidad es muy variada, desde castillos de origen romano, como el de San Pedro de Latarce; hasta aquellos que atesoran valiosos archivos y documentos desde hace siglos, como el de Simancas. Incluso existe una ruta especial para conocer dieciocho de estas fortificaciones, que fueron escenario de algunos de los episodios más importantes de nuestra historia.

Además, si eres un amante de la cultura medieval, no te puedes perder la colección de representaciones de episodios históricos que se celebran en algunos de estos castillos. Como el “Asalto al castillo” de Trigueros del Valle, la “Conmemoración de la llegada de Juana I” a Tordesillas o el legendario “Requerimiento de las siete doncellas” en Simancas. También resultan muy interesantes las ferias medievales en Tiedra o Medina de Rioseco y las “Veladas Musicales” que se llevan a cabo en los antiguos patios palaciales durante varios días de verano.

 

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Urueña, la Villa del Libro

En 2007 la Diputación de Valladolid puso en marcha la primera Villa del Libro de España y decidió hacerlo en la villa medieval de Urueña. Con esta iniciativa, se logra atraer anualmente a miles de amantes de la lectura hacia el municipio vallisoletano. En las decenas de librerías, fundaciones y museos dedicados a la literatura, se puede encontrar prácticamente cualquier libro y un sinfín de actividades destinadas a todos los apasionados de las letras y la cultura.

Pero este no es el único atractivo que posee este pueblo. Los atardeceres de Urueña se consideran los más bonitos de toda la provincia, ya que desde la parte oeste de la muralla se pueden observar kilómetros del más típico paisaje castellano. Allí cielo y tierra se funden en el horizonte de una manera excepcional, mientras se va disipando lentamente la senda del sol. Un espectáculo digno de disfrutar.

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Atardecer en Urueña. Fuente: http://www.puebloenpueblo.com

Tierra de buen vino

Valladolid también es conocida por la calidad de sus vinos, gracias a sus cinco Denominaciones de Origen: Rueda, Ribera de Duero, Cigales, Toro y Tierra de León. Prácticamente todas cuentan con rutas propias por distintos municipios de la provincia dedicadas a mostrar su cultura, historia, patrimonio, tradición y paisaje. Además, los admiradores de esta bebida pueden visitar alguno de los centenares de bodegas existentes en el camino de esas rutas o fuera de ellas. Cada una de ellas ofrece distintas actividades dedicadas al visitante, como catas, alojamiento, charlas especializadas…

El Canal de Castilla

En un primer momento, esta obra de ingeniería se proyectó para crear una red de canales de navegación que facilitasen el transporte de la lana, los vinos y el cereal Castilla en el siglo XVIII. pero poco a poco se ha ido convirtiendo en un gran atrayente para turistas. Esto se debe al gran número de actividades que se organizan alrededor de su infraestructura, como el alquiler de piraguas, la realización de rutas guiadas o la contratación de bicicletas de montaña para descubrir las localidades por las que atraviesa el Canal de Castilla, como Fuensaldaña, Cabezón de Pisuerga o Medina de Risoeco.

Precisamente este último municipio es uno de los más visitados de la provincia debido a su posesión de rincones con encanto, como su calle principal, por la que se suceden las galerías porticadas de madera, y donde todavía se pueden observar casas entramadas construidas con adobe. Además, desde el punto de vista artístico, cuenta con la Capilla de los Benavente, conocida como la Capilla Sixtina del arte castellano, que se puede disfrutar en la iglesia de Santa María.

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Capilla de los Benavente. Median de Rioseco. Fuente: http://queaprendemoshoy.com/

Semana Santa

Sin duda, son los días más especiales del año dentro de la provincia pucelana. La Semana Santa de Valladolid es conocida a nivel mundial pero, ¿qué ocurre con la de sus pueblos? Dos de ellos cuentan con Semanas Santas declaradas de Interés turístico Internacional: Medina de Rioseco y Medina del Campo, protagonizadas por silencio, recogimiento y sentimiento. La primera de ellas cuenta con tradiciones inquebrantables a lo largo de los siglos, mientras que la segunda se caracteriza por el emocionante sosiego y la imaginería renacentista.

También llama la atención la Bajada del Ángel de Peñafiel, acto declarado de Interés Turístico Nacional y que congrega cada Domingo de Resurrección a miles de visitantes procedentes de toda España. Pero esto es solo un ejemplo de la cantidad de ritos sorprendentes para el viajero en municipios como Alaejos, Cuenca de Campos, Nava del Rey o Villavicencia de los Caballeros. Un plan perfecto para esta época del año consiste en realizar una ruta por distintas localidades y disfrutar de todas estas celebraciones tan emotivas e impactantes.

Naturaleza

La provincia vallisoletana también cuenta con un gran número de espacios naturales, como las Riberas de Castronuño, hogar de casi 200 especies de aves distintas. Situado en el tramo del río Duero comprendido entre las localidades de Tordsillas y Castronuño, este lugar destaca por sus cualidades estéticas, conformadas por sus contrastes, sus formas y su color. Lo cual provoca que el visitante pueda observar un verdadero cuadro delante de sus ojos.

El Valle del Cuco, conformado por cinco municipios (San Llorente, Corrales de Duero, Valdearcos, Bocos y Curiel) también ofrece distintas actividades, como pesca, diferentes rutas de senderismo e incluso de cicloculturismo. Dependiendo de la época del año, su paisaje cambia y ofrece una gama de colores amplia y diversa.

Por último, como recomendación, si visitas Valladolid en los meses  más calurosos del verano, no olvides acercarte hasta el embalse de Encinas de Esgueva. A pesar de que la provincia es totalmente interior, este enclave se convierte en un lugar perfecto para refrescarse, ya que está permitido el baño y la pesca. Además, cuenta con merenderos, una ruta botánica y emplazamientos para colocar una toalla y disfrutar del clima castellano.

Esto es solo un ejemplo de todos los atractivos que ofrece la provincia vallisoletana. A pesar de que las capitales suelen considerarse como las mayores atrayentes para los visitantes, lo cierto es que el turismo rural se va convirtiendo en  un gran imán para todos los amantes de la historia, el arte y la cultura. En cada municipio, por pequeño que sea, podemos sorprendernos e impregnarnos de una atmósfera diferente a lo que estamos acostumbrados. Por eso, nunca perdamos de vista a nuestros pueblos y ayudemos a su supervivencia, para que nunca se apaguen todas esas historias que todavía les quedan por contar.

Raquel González